Managua, Nicaragua

Nicaragua es un país con una población estimada de 5.4 millones de habitantes donde la mayor parte de la población es joven. Alrededor del 60 % de la población es menor de 25 años de edad, 51% está en edad reproductiva (entre 15 y 49 años de edad) y cerca del 51% está constituido por mujeres.

Según el Censo 2005 y el INIDE, la expectativa de vida al nacer para el quinquenio 2005 – 2010 es de 69.91 años para los hombres y 76.02 años para las mujeres. El Crecimiento demográfico es de 1.7. Al mismo tiempo, la población se ha venido aglutinando cada vez más en las áreas urbanas del país, hasta llegar a tener un 55% del total viviendo en zonas urbanas.

La Tasa de Fecundidad Global en Nicaragua ha venido disminuyendo de forma muy importante para pasar de 3.00 hijos/as por mujer para el quinquenio 2000-2005 a 2.76 para el quinquenio 2005-2010. No obstante, la Tasa de Fecundidad específica de las mujeres más jóvenes ocupa hoy un lugar más importante que en el pasado, especialmente las adolescentes. La Tasa de Fecundidad Específica para las mayores de 25 años ha disminuido a un ritmo más acelerado que la Tasa Global.

De acuerdo a informaciones del Ministerio de Salud, para 2005 27.4% del total de nacimientos en el país fue de mujeres adolescentes, es decir casi 3 de cada 10 nacimientos. La tasa oficial de Mortalidad Materna para el mismo año fue de 86.5 mujeres por 100,000 nacidos vivos; sin embargo, organizaciones no gubernamentales que le dan seguimiento a la problemática cuestionan seriamente esta tasa por considerar que el subregistro existente es muy alto y que la problemática de la Mortalidad Materna es mucho más seria que la que reflejan las estadísticas oficiales. Para este año, la cantidad de mujeres muertas durante el embarazo por causas vinculadas a éste hasta la semana 47 era de 98 , pero al igual que la información sobre al Tasa, hay diversos señalamientos a esta información, sobre todo por toda la controversia existente con relación a la prohibición del aborto terapéutico.

Al mismo tiempo, el número de personas con VIH/SIDA ha venido aumentando de forma sistemática hasta alcanzar la cifra de casi 2,800 a junio del 2007, con el agravante de que la tendencia de la enfermedad es a crecer a un ritmo cada vez más alto y que las personas infectadas sean cada vez más jóvenes. La relación hombre-mujer también se ha venido modificando, alcanzando cada vez a más mujeres, aumentando así el riesgo de la transmisión vertical (madre-hija/o).

En Nicaragua, sólo un 6% de la población tiene un nivel universitario y 21% no posee ninguna educación formal. Un 75% de la población sabe leer y escribir.

Frente a esta panorámica general, las autoridades gubernamentales y la clase política se muestra indiferente en el mejor de los casos. Por un lado, de forma sistemática los gobiernos han hecho caso omiso al precepto constitucional que establece que el Estado Nicaragüense no tiene religión y de prohibir expresamente que los y las funcionarias públicas argumenten razones religiosas para las decisiones públicas. En distintos momentos, los gobiernos, incluyendo el presente han aducido razones religiosas para tomar decisiones e implementar medidas. Quizás el más triste ejemplo ha sido la eliminación del aborto terapéutico del Código Penal nicaragüense, primero mediante una reforma parcial y luego, borrándolo del Código Penal que aún no entra en vigencia, después de más de 130 años de haber sido incluido.

Por otro lado, estas autoridades gubernamentales siguen sin destinar los recursos suficientes y necesarios para la atención adecuada a la salud sexual y reproductiva de las personas. No se ha incorporado en los planes educativos formales la educación sexual y reproductiva integrales para el estudiantado. No se han destinado recursos con destino específico (o fondos etiquetados) para la atención en salud de adolescentes y jóvenes, que constituyen la mayor parte de la población. Por incapacidad y descuido del Ministerio de Salud – rector de la estrategia de lucha contra el VIH/SIDA – no se logró que Nicaragua continuara siendo beneficiario del Fondo Mundial de Lucha contra el VIH/SIDA, la Tuberculosis y la Malaria lo que incidirá durante el 2008 en el desarrollo de programas educativos y en la atención de las Personas portadoras del VIH y que conviven con el SIDA.

Al mismo tiempo, las autoridades de salud a pesar de contar con una política y una estrategia para la Salud Sexual y la Salud Reproductiva aprobada en diciembre de 2006, no ha tomado ninguna medida para su aplicación, ni para su difusión. Más aún, han señalado que coinciden con el partido de gobierno en la prohibición del aborto terapéutico, a pesar de que el personal de salud, especialmente el personal médico y de enfermería ha manifestado que dicha decisión política les ata las manos para la atención adecuada.

La problemática de la violencia sexual y de género especialmente contra las mujeres ha mantenido un aumento constante en el país. Pero más serio aún es que los culpables de tales delitos raras veces son castigados, a pesar de que se ha aumentado la interposición de denuncias porque el sistema judicial, incluyendo el Ministerio Público no hacen cumplir las leyes, quizás inspirados en el pésimo precedente del propio presidente de la república que evadió la acusación de violación en su contra, escudándose primero en la inmunidad y luego, siendo protegido por el sistema judicial.

Dentro de este contexto, las organizaciones de sociedad civil han venido desarrollando desde hace años enormes esfuerzos, muchas veces con pocos recursos financieros para desarrollar acciones educativas y de promoción de los derechos sexuales y los derechos reproductivos de las personas. Por un lado, han llevado a cabo un seguimiento sistemático a las políticas públicas, han tratado de incidir y demandar a las autoridades que incorpore la problemática en esas políticas y responda a las necesidades de la población.

Al mismo tiempo, se ha desarrollado un conjunto de centros de atención a los problemas de salud sexual y salud reproductiva desde la salud, desde la educación y desde la promoción de una actitud responsable e informada para las decisiones, entre otras. De igual manera, han venido generando una cantidad muy importante de información y materiales de divulgación sobre la temática.